miércoles, 3 de marzo de 2010

"El esmero por demostrar una supremacía inexistente conduce usualmente, a una amarga decepción"

La conducta ejemplar El Midrash relata que el sol y la luna fueron creados originalmente del mismo tamaño. Sin embargo, la luna se quejó ante Dios... - "¿Es posible que dos reyes gobiernen un país y compartan una misma corona?" - " Afirmas que tú y el sol no deben ser del mismo tamaño", dijo Dios. " Muy bien, puesto que uno debe estar subordinado al otro, disminuiré tu tamaño y poder. El sol continuará ardiendo tan brillantemente como cuando fue creado e irradiará luz y calor durante todo el día, y tú proveerás sólo una débil iluminación durante la oscuridad de la noche". La luna se entristeció sobremanera al escuchar estas palabras e inmediatamente se lamentó de sus propios dichos. Por eso, Dios le dijo luego: - " Porque comprendo que ahora te lamentas por tu conducta impropia, haré más leve el peso de Mi decisión: te rodearé de incontables estrellas luminosas que agregarán a tu luz su propio brillo titilante." El esmero por demostrar una supremacía inexistente conduce usualmente, a una amarga decepción. Debemos sentirnos útiles y capaces; pero no a expensas de otra persona, sino sabiendo realmente lo importante que somos.

1 comentario:

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

¡Muy buena reflexión! La encontramos realmente instructiva. Nos recuerda a otro sabio consejo que decía más o menos así, "Es preferible sentarse en el fondo del salón, y que te digan que vengas hacia adelante, a que te sientes al frente y te pidan que te cambies más atrás".Que tengas una excelente semana, llena de buenas sorpresas.

Muchas Gracias Total