
No he sido feliz.
Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida, para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé.
No fui feliz.
Cumplidano fue su joven voluntad.
Mi mente se aplicó a las simétricas porfías del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor.
No fui valiente.
No me abandona.
Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
Jose Luis Borges
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