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miércoles, 1 de septiembre de 2010

El remordimiento

He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer.
No he sido feliz.
Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida, para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé.
No fui feliz.
Cumplidano fue su joven voluntad.
Mi mente se aplicó a las simétricas porfías del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor.
No fui valiente.
No me abandona.
Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.

Jose Luis Borges

miércoles, 7 de octubre de 2009

Angustia


Considerar nuestra mayor angustia como un incidente sin importancia, no sólo en la vida del universo, sino en la de nuestra propia alma, ese es el principio de la sabiduría. Considerar esto en el centro mismo de esa angustia es toda la sabiduría. En el momento en que sufrimos, parece que el dolor humano es infinito. Pero ni el dolor humano es infinito, pues nada de lo humano es infinito, ni nuestro dolor tiene otro valor que el de ser un dolor que nosotros sentimos.

Fernando Pesoa

martes, 30 de junio de 2009

“Cada uno de nosotros fuimos creados para una infinita expansión de la mente y del corazón”

Existe una anécdota del gran pintor, escultor e inventor, Leonardo Da Vinci, acerca de su pintura "La última Cena".Cuentan que tardó 20 años en hacerla, debido a que era muy exigente al buscar a las personas que servirían de modelos.Tuvo problemas en iniciar la pintura porque no encontraba al modelo para representar a Jesús; quien debía reflejar en su rostro pureza, nobleza y los más bellos sentimientos.Así mismo debía poseer una extraordinaria belleza varonil.Por fin, encontró a un joven con esas características, y fue el primero que pintó.Después fue localizando a los 11 apóstoles, a quienes pintó juntos, dejando pendiente a Judas Iscariote; pues no daba con el modelo adecuado.Este, debía ser una persona de edad madura y mostrar en el rostro las huellas de la traición y la avaricia.Por lo que el cuadro quedó inconcluso por largo tiempo, hasta que le hablaron de un terrible criminal que habían apresado.Fue a verlo, y era exactamente el Judas que él quería para terminar su obra; por lo que solicitó al alcalde le permitiera al reo que posara para él.El alcalde, conociendo la fama del maestro Da Vinci, aceptó gustoso y llevaron al reo custodiado y encadenado, al estudio del pintor.Durante todo el tiempo que posó, el reo se mostró demasiado callado y distante.Al final, Da Vinci, satisfecho del resultado, llamó al reo y le mostró la obra.Cuando el reo la vio, quedó sumamente impresionado y cayó de rodillas, llorando.Da Vinci, extrañado, le preguntó el por qué de su actitud, a lo que el preso respondió:-"Maestro Da Vinci, ¿es que acaso no me recuerda?"Da Vinci observándolo fijamente le contesta:-"No, nunca antes lo había visto".Llorando y pidiendo perdón a Dios, el reo le dijo:-"Maestro, yo soy aquel joven que hace 19 años usted escogió para representar a Jesús en este mismo cuadro"

Si reflexionamos este relato, surgen dos cuestiones. Por un lado, cómo el mundo interno de cada uno de nosotros, no solo se refleja en nuestra dimensión física, en lo exterior; sino también cómo queda marcado en nuestro rostro. Cuando agudizamos nuestra mirada, podemos observar cómo se manifiestan los sentimientos en el rostro de las personas.
Por otro lado, más profundo, nos lleva a reflexionar que en cada uno de nosotros conviven estos dos aspectos. En nuestro interior habitan la pureza, la nobleza y los más bellos sentimientos como Jesús; y también, la avaricia, la envidia, la traición (incluso a uno mismo) y sentimientos negativos, como en Judas

miércoles, 6 de mayo de 2009

Deja ya de preocuparte

Deja ya de preocuparte, de angustiarte tanto... por el mañana. Para la inmensa mayoría el mañana... es el hoy.-Deja ya de preocuparte, de atormentarte... por tantas cosas secundarias que no necesitas ni son esenciales para tu vida. Evitarás muchas congojas.-Deja ya de preocuparte y de inquietarte... por nimiedades y por pequeñeces... que tu mente suele acrecentar, agigantar.-Deja ya de preocuparte y de apurarte... por todo aquello que no depende de ti ni está en tus manos ni bajo tu control. Eso sí, ten anclada tu voluntad en la del Señor: «El viento mueve la veleta... no la torre». ¿Tú sé torre!-Deja ya de preocuparte y de torturarte por lo que han dicho o lo que dirán. Tú actúa rectamente... y sigue adelante. Desaparecerán muchos de tus problemas.-Deja ya de preocuparte y de inquietarte... porque no has podido ser... ni has obtenido aquello que tanto deseabas. La felicidad estriba en: «Ser lo que ahora eres... y buscar la felicidad para los demás».-Como dice J. Anouilh: «Las preocupaciones acaban por comerse las unas a las otras... y al cabo de diez años... uno se da cuenta de que sigue viviendo»

jueves, 19 de febrero de 2009

Sufrir inutilmente

Freud advirtió que muchos neuróticos caían en depresión cuando alcanzaban la realización de un deseo.
El goce, para algunos, radica en la lucha por lograr un objetivo, no en su disfrute. La aspiración, concretada, no es una fiesta, especialmente para los que practican el arte nacional de sufrir inútilmente.
En la antiquísima sabiduría Vedanta se afirma todo lo contrario: "cuando el objeto deseado es alcanzado, el alma brilla luminosa como una bendición". Ese punto de plenitud adviene cuando se ha extinguido el deseo, que siempre es mortificante porque su naturaleza es carencia de algo que se valora como muy importante.
Proliferan culturas, grupos y personas, que se especializan en quejarse cuando les va bien, por temor "a la que se viene". Por lo tanto sienten los resultados positivos como señales apocalípticas; están acostumbrados "a la lucha", no al reposo reparador.
Algunos ejecutivos no pueden disfrutar plácidamente de sus vacaciones. Viven atentos a señales de combate; riesgos o amenazas hipotéticas que están más en su imaginación que en la realidad. El descanso, el sueño profundo, es, para ellos, un fracaso latente por desconexión con los problemas.
También es frecuente observar de qué manera muchas personas sufren cuando perciben que a alguien le va bien.
El éxito de otro, suele ser vivido como un fracaso propio, como una herida personal o una provocación:"También con el acomodo que tiene"..., "Así cualquiera consigue un trofeo, con la plata que maneja...," "Vaya a saber en que curro andará..!"
Una persona ama a otra cuando le desea siempre lo mejor para ella, cuando siente, como si fuesen propios sus éxitos y celebraciones.
Es fácil advertir la calidad de nuestros vínculos afectivos, cuando en los momentos felices de nuestra vida, deseamos fuertemente que alguien querido, comparta con su presencia, los beneficios alcanzados.
En cambio mucha gente sólo quiere compartir tristezas y fracasos, llorar a dúo.

jueves, 18 de septiembre de 2008

"Cuando nacio mi tristeza"

Cuando nació mi Tristeza, le prodigué mil cuidados, y la vigilé con amorosa ternura. Y mi Tristeza, creció como todos los seres vivientes, fuerte y hermosa y llena de maravillosas gracias. Y mi Tristeza, y yo nos amábamos, y amábamos al mundo que nos rodeaba. Pues mi Tristeza era de corazón bondadoso, y el mío también era amable cuando estaba lleno de Tristeza. Y cuando hablabamos, mi Tristeza y yo, nuestros días eran alados y nuestras noches engalanadas de sueños; porque mi Tristeza era elocuente, y mi lengua también era elocuente con la Tristeza. Y cuando mi Tristeza yo cantabamos juntos, nuestros vecinos sentábanse en la ventana a escucharnos; pues nuestros cantos eran profundos como el mar, y nuestras melodías estaban impregnadas de extraños recuerdos. Y cuando caminábamos juntos, mi Tristeza y yo, la gente nos miraba con amables ojos, y murmuraba con extremada dulzura. Y también había quien nos envidiaba, pues mi tristeza era noble, y yo me sentía orgulloso de mi Tristeza. Pero murió mi Tristeza, como todo ser viviente, y me quedé solo, con mis reflexiones. Y ahora, cuando hablo, mis palabras suenan pesadas a mis oídos. Y cuando canto, mis vecinos no escuchan mis canciones Y cuando camino solo por la calle, ya nadie me mira. Sólo en sueños oigo voces que dicen compadecidas: "Mirad, allí yace el hombre al que se le murió su Tristeza".

martes, 29 de julio de 2008

"Estas distraido?"

No estás deprimido, estás distraído… Distraído de la vida que te puebla, distraído de la vida que te rodea. Delfines, bosques, mares, montañas, ríos.No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano, cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones. Además, no es tan malo vivir solo. Yo lo paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco... algo fundamental para vivir. No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el Éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los noventa, sólo por citar dos casos conocidos. No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas... te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. No hay muerte... hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados. Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y, llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban tres o cuatro meses de vida. Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda : "Amarás al prójimo como a ti mismo". Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar a seis millones de hermanos judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas. Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)... y si le ganas, serás más humilde, más agradecido... por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser. No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas.

"Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír"

miércoles, 25 de junio de 2008

Una lágrima...

Una lágrima es eso que humedece los ojos del mundo, y que el mundo se empeña en ocultar. Es eso que nos tragamos tantas veces por soberbia, por orgullo, por demostrar fortaleza y queda atorada en la garganta, apretada en el corazón comprimiéndolo todo. Es tan profunda que no sabemos con certeza de dónde nace, ni si podrá morir alguna vez. A veces una lágrima cicatriza una herida, lava una pena y ablanda el corazón Una lágrima es un recuerdo, una angustia, una desesperación, una interrogante. Una lágrima puede ser a veces el comienzo del perdón, la primera luz de la rectificación, que hace estrechar una mano. Una lágrima puede ser rebeldía o arrepentimiento. Odio. Amor, luz o sombra. Una lágrima puede ser el sueño desvanecido que rozo nuestros párpados o el amor perdido que aun esta dulce, húmedo. Una lágrima es a veces la gota mágica que hace cambiar por dentro, cuando tenemos que pagar nuestra cuota de dolor, la lagrima ayuda. Cuando la derramamos en el corazón querido, o en la intimidad de la amistad la lagrima une, estrecha, funde. La lágrima transforma enseña, disuelve los rencores, las espinas las malas yerbas que van creciendo e impidiendo acercarse, abrazarse, comprenderse.

"Permitirse llorar no es fácil."

Permitirse llorar no es fácil. Nos han educado para ser fuertes, ser árboles de pie ante las adversidades de la vida. Muchas veces sentimos angustia, el pecho dolorido ante tantas presiones y seguimos caminando, no nos detenemos a llorar: "debes ser fuerte....." "llorar es de los débiles...", "los hombres no lloran...", "llorar es sinónimo de debilidad..." Tantas frases hemos escuchado en nuestra infancia, en nuestra juventud que ante el dolor, la pérdida, las injusticias, el fracaso no nos permitimos llorar y tantas presiones y exigencias en esos pequeños instantes íntimos, "nuestros", nos dejamos llevar y las lágrimas que ahogan nuestro ser empiezan a brotar... Sufrir la pérdida de ciertas cosas es inherente a la vida del ser humano. Muchas veces las cosas que perdemos o que se rompen en nuestras vidas son irreemplazables y ni siquiera nosotros mismos podemos repararlas. Los que nos quieren muchas veces pueden ayudarnos a aliviar nuestro dolor y a soportar las pérdidas. Cuando somos padres, tratamos de demostrar que somos fuertes a nuestros hijos, que nada nos quiebra, que nada nos duele ya que tememos dañarlos con nuestras debilidades, con nuestras lágrimas y ¡qué equivocados estamos....! Ellos saben de nuestras tristezas y de nuestras alegrías, sólo con mirarnos, con abrazarnos, con acariciarnos perciben nuestro dolor. No pidamos permiso para llorar...si sentimos que no podemos contener nuestras lágrimas, si sentimos que el corazón nos duele: lloremos...No tenemos que ser fuertes todo el tiempo, toda la vida...Debemos permitirnos ser débiles y dejar que nuestros sentimientos salgan...

"Si nunca encaras tu pena, y dejas de reír para llorar, nunca conocerás la dicha del que deja de llorar para reír"

miércoles, 4 de junio de 2008

"Tu eliges"


"Sentir dolor es inevitable. Sufrir es opcional "

viernes, 30 de mayo de 2008

"La historia de Orfeo"

Cuentan las leyendas que, en la época en que dioses y seres fabulosos poblaban la tierra, vivía en Grecia un joven llamado Orfeo, que solía entonar hermosísimos cantos acompañado por su lira. Su música era tan hermosa que, cuando sonaba, las fieras del bosque se acercaban a lamerle los pies y hasta las turbulentas aguas de los ríos se desviaban de su cauce para poder escuchar aquellos sones maravillosos.
Un día en que Orfeo se encontraba en el corazón del bosque tañendo su lira, descubrió entre las ramas de un lejano arbusto a una joven ninfa que, medio oculta, escuchaba embelesada. Orfeo dejó a un lado su lira y se acercó a contemplar a aquel ser cuya hermosura y discreción no eran igualadas por ningún otro.
- Hermosa ninfa de los bosques –dijo Orfeo-, si mi música es de tu agrado, abandona tu escondite y acércate a escuchar lo que mi humilde lira tiene que decirte.
La joven ninfa, llamada Eurídice, dudó unos segundos, pero finalmente se acercó a Orfeo y se sentó junto a él. Entonces Orfeo compuso para ella la más bella canción de amor que se había oído nunca en aquellos bosques. Y pocos días después se celebraban en aquel mismo lugar las bodas entre Orfeo y Eurídice.
La felicidad y el amor llenaron los días de la joven pareja. Pero los hados, que todo lo truecan, vinieron a cruzarse en su camino. Y una mañana en que Eurídice paseaba por un verde prado, una serpiente vino a morder el delicado talón de la ninfa depositando en él la semilla de la muerte. Así fue como Eurídice murió apenas unos meses después de haber celebrado sus bodas.
Al enterarse de la muerte de su amada, Orfeo cayó presa de la desesperación. Lleno de dolor decidió descender a las profundidades infernales para suplicar que permitieran a Eurídice volver a la vida.
Aunque el camino a los infiernos era largo y estaba lleno de dificultades, Orfeo consiguió llegar hasta el borde de la laguna Estigia, cuyas aguas separan el reino de la luz del reino de las tinieblas. Allí entonó un canto tan triste y tan melodioso que conmovió al mismísimo Carón, el barquero encargado de transportar las almas de los difuntos hasta la otra orilla de la laguna.
Orfeo atravesó en la barca de Carón las aguas que ningún ser vivo puede cruzar. Y una vez en el reino de las tinieblas, se presentó ante Plutón, dios de las profundidades infernales y, acompañado de su lira, pronunció estas palabras:
- ¡Oh, señor de las tinieblas! Héme aquí, en vuestros dominios, para suplicaros que resucitéis a mi esposa Eurídice y me permitáis llevarla conmigo. Yo os prometo que cuando nuestra vida termine, volveremos para siempre a este lugar.
La música y las palabras de Orfeo eran tan conmovedoras que consiguieron paralizar las penas de los castigados a sufrir eternamente. Y lograron también ablandar el corazón de Plutón, quien, por un instante, sintió que sus ojos se le humedecían.
- Joven Orfeo –dijo Plutón-, hasta aquí habían llegado noticias de la excelencia de tu música; pero nunca hasta tu llegada se habían escuchado en este lugar sones tan turbadores como los que se desprenden de tu lira. Por eso, te concedo el don que solicitas, aunque con una condición.
- ¡Oh, poderoso Plutón! –exclamó Orfeo-. Haré cualquier cosa que me pidáis con tal de recuperar a mi amadísima esposa.
- Pues bien –continuó Plutón-, tu adorada Eurídice seguirá tus pasos hasta que hayáis abandonado el reino de las tinieblas. Sólo entonces podrás mirarla. Si intentas verla antes de atravesar la laguna Estigia, la perderás para siempre.
- Así se hará –aseguró el músico.
Y Orfeo inició el camino de vuelta hacia el mundo de la luz. Durante largo tiempo Orfeo caminó por sombríos senderos y oscuros caminos habitados por la penumbra. En sus oídos retumbaba el silencio. Ni el más leve ruido delataba la proximidad de su amada. Y en su cabeza resonaban las palabras de Plutón: “Si intentas verla antes de atravesar la laguna de Estigia, la perderás para siempre”.
Por fin, Orfeo divisó la laguna. Allí estaba Carón con su barca y, al otro lado, la vida y la felicidad en compañía de Eurídice. ¿O acaso Eurídice no estaba allí y sólo se trataba de un sueño?. Orfeo dudó por un momento y, lleno de impaciencia, giró la cabeza para comprobar si Eurídice le seguía. Y en ese mismo momento vio como su amada se convertía en una columna de humo que él trató inútilmente de apresar entre sus brazos mientras gritaba preso de la desesperación:
- Eurídice, Eurídice…
Orfeo lloró y suplicó perdón a los dioses por su falta de confianza, pero sólo el silencio respondió a sus súplicas. Y, según cuentan las leyendas, Orfeo, triste y lleno de dolor, se retiró a un monte donde pasó el resto de su vida sin más compañía que su lira y las fieras que se acercaban a escuchar los melancólicos cantos compuestos en recuerdo de su amada.

miércoles, 21 de mayo de 2008

"No a la explotación infantil"

"Los niños y niñas trabajan como adultos en muchos países del Sur Los jornaleros son ayudados por sus hijos e hijas para así aumentar los ingresos. Las situaciones de extrema pobreza que viven las familias les fuerzan a ello. Sin una escuela que les facilite un mejor futuro, trabajan demasiadas horas y viven en condiciones insalubres y expuestos a enfermedades. Además, cobran menos por su trabajo y sufren trastornos que les afectan física y psíquicamente."

miércoles, 9 de abril de 2008

Estas muy triste?.. Cuidate.


¿Cuándo se convierte la tristeza en un problema?
Cuando la tristeza dura mucho tiempo, es demasiado intensa e impide que una persona disfrute de las cosas buenas de la vida, se denomina depresión.
He aquí algunos de los síntomas de la depresión:
sensación de vacío e incapacidad para ilusionarse con nada
sensación de desamparo y desesperación (ausencia de esperanzas)
sentimiento de culpa y de desvaloración
sensación de estar solo en el mundo y de que nadie te quiere
estar irritable y enfadarse fácilmente (cualquier cosa te saca de quicio)
incapacidad para disfrutar de las cosas
problemas de concentración en clase o a la hora de hacer los deberes, y/o empezar a sacar peores notas en el colegio
problemas para concentrarse en la lectura o en lo que se ve por televisión o no acordarse de qué trataba lo que se ha leído o lo que se ha visto por televisión
falta de energía y sensación de estar siempre cansado
dormir demasiado o demasiado poco
no comer lo suficiente y perder peso o comer demasiado y ganar peso
pensar en la muerte o en el suicidio
pasar menos tiempo con los amigos y más tiempo solo
llorar mucho, a veces sin motivo aparente
estar inquieto (dificultad para relajarse o estarse quieto)
tener ciertas sensaciones corporales, como frecuentes dolores de estómago, dolor de cabeza u opresión de pecho
Hay niños que están deprimidos y no lo saben. Frecuentemente, son sus padres o profesores quienes identifican los cambios de comportamiento incluidos en la lista que acabas de leer. La depresión se da más en unas familias que en otras. Si un niño tiene un padre depresivo, tendrá más probabilidades de deprimirse.
Algunos niños tienen depresión que fue desencadenado por alguno de los siguientes sucesos: pérdida de un ser muy querido, como un padre; problemas familiares de larga duración, incluyendo la violencia doméstica, una enfermedad, un divorcio, el alcoholismo o la drogadicción; malos tratos infantiles o desatención; una violación; y enfermedades de larga duración, quemaduras, enfermedades de larga duraciones, o accidentes. Pero a veces los niños se deprimen sin motivo aparente.
Pedir ayuda
Todo el mundo, se trate de un niño, un adolescente o un adulto, se puede deprimir. Es muy importante que una persona deprimida, independientemente de la edad que tenga, pida ayuda. Si lo hace, tardará menos en encontrarse mejor. A veces el tratamiento sólo implica hablar con alguien que lo sabe todo sobre la depresión. A veces la medicación puede ayudar a curar la depresión, y otras veces se necesitan ambas cosas.
Si crees que puedes estar deprimido o simplemente no hay forma de quitarte la tristeza de encima, es importante que hables con un adulto sobre ello: uno de tus padres, otro familiar, un médico, un profesor, el psicólogo escolar, tu entrenador u otro adulto de confianza. Esa persona podrá ayudarte a buscar un tratamiento adecuado. Muchas poblaciones disponen de números de teléfono gratuitos, a los que la gente puede llamar las 24 horas del día si tiene problemas psicológicos o está pensando en el suicidio; estos números se encuentran en el listín telefónico. Recuerda que siempre habrá alguien que estará dispuesto a escucharte cuando estés triste o deprimido -alguien que te podrá ayudar.