martes, 3 de junio de 2008

"Abre tus alas"

Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.-Ven – dijo el padre.Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...El hijo dudó.-¿Y si me caigo?-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.Los más pequeños de mente dijeron:-¿Estás loco?-¿Para qué?-Tu padre está delirando...-¿Qué vas a buscar volando?-¿Por qué no te dejas de pavadas?-Y además, ¿quién necesita?Los más lúcidos también sentían miedo:-¿Será cierto?-¿No será peligroso?-¿Por qué no empiezas despacio?-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...Desplegó sus alas.Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.Si uno quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

1 comentario:

Hada dijo...

Siempre vale la pena intentar volar aunque caigamos en el primer intento. Seguramente en algún momento logremos lo que queremos.